Hace ya tiempo, un hombre castigó a su pequeña de cuatro años por desperdiciar un rollo de papel de envoltura dorado.
El dinero era escaso en esos días por lo que explotó en furia cuando vio a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de Navidad. Sin embargo la niña le llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente y le dijo:
-Esto es para ti, papito.
El se sintió avergonzado de su reacción de furia, pero nuevamente volvió a explotar cuando vio que la caja estaba vacía. Una vez más gritó:
-¿Que no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe tener algo adentro?
La pequeñita volteó hacia arriba con lágrimas en los ojos y dijo:
-Oh, papito, no está vacía. Yo soplé muchos besos adentro de la caja, todos para ti, papi.
El padre se sintió morir, puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara.
Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por varios años y siempre que se sentía derrumbado tomaba de la caja un beso imaginario.
yo también te quiero mandar, con este mensaje, un recipiente dorado lleno besos, para que cada vez que te sientas triste, lo abras y sepas que siempre habrá alguien que te quiere.
IDR.

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